1 jun 2010

Prologo

Según la física cuántica se puede abolir el pasado o, peor todavía cambiarlo. No me interesa eliminar y mucho menos cambiar mi pasado. Lo que necesito es una maquina del tiempo para vivirlo de nuevo. Esa maquina es la memoria. Gracias a ella no puedo volver a vivir ese tiempo infeliz, feliz a veces. Pero, para suerte o desgracia, solo puedo vivirlo en una sola dimensión, la del recuerdo. El intangible conocimiento (todo el que yo se de ella) puede cambiar algo tan concreto como el pasado en que ella vivió. Una canción contemporánea parece decirlo mejor que yo: “Cuando el inmóvil objeto que soy / encuentra esa fuerza irresistible que es ella”. Los fotones pueden negar el pasado, pero siempre se proyectan sobre una pantalla- en este caso este libro. La única virtud que tiene mi historia es que de veras ocurio.
Esta narración esta siempre en el presente a pesar del tiempo de los verbos, que no son mas que auxilios para crear o hacer creer en el pasado. Una página, una página llena de palabras y de signos, hay que recorrerla y ese recorrido se hace siempre ahora, en el mismo momento que escribo la palabra ahora, que se va a leer enseguida. Pero la escritura trata de forzar la lectura a crear un pasado, a creer en ese pasado – mientras ese pasado narrado va hacia el futuro. No quiero que el lector crea en ese futuro, fruto de lo que escribo, sino que lo crea en el pasado que lee. Son estas convenciones – escritura,lectura – lo que nos permite, a ti y a mi,testigo, volver a ver mis culpas, revisar, si puedo, la persona que fui por un momento. Ese momento esta escrito en este libro: queda inscrito. Habrá momentos en que el ojo que lee no creerá lo que ve. Eso se llama ficción. Pero es necesario que el lector confunda siempre lo que ve en el presente de la lectura con el pasado de lo narrado y que ambos tiempos avancen en busca de un futuro que es la culminación de la acción en la narración. (Me gustan las rimas impensadas.) Pero hay que recordar que toda narración es en realidad un flash-back es la narración que hace Ulises de sus aventuras y desventuras en la corte de Antonioo. Este es un momento, mas que épico, dramático, casi melodramático, ya que la narración de Ulises viene precedida por las notas musicales de la Lira y el canto del cantor de la corte. Los narradores de cuentos de hadas siempre comienzan su historia con el imprescindible “Erase una Vez”. Como toda ficción es siempre erase una vez, esta narración mía no puede ser menos. Aunque es todo menos un cuento de hadas. Es, si acaso, un cuento de hados. De nada.

Tuve que hacer un hueco en medio de la realidad. Yo era, fui, ese hueco, aunque parezca una declaración asombrosa, que no quiero que sea, La Habana no existía entonces. Recuerdo (es un recuerdo infantil en que ardo) una postalita de la serie Piratas de ayer. Cada postal venia con una galletita, que se compraba por la postal, nueva o no, repetida a veces. La galleta era un pretexto que sin embargo se comía. Una postalita se llamaba “Caminando el tablòn” y presentaba aun hombre, en medio del tablón que sobresalía de la nave. Era un bucanero. Bocanegra. De este lado del tablón estaban los conocidos compañeros de la costa, sable en mano. Del otro lado quedaba el mar desconocido y unosvisibles tiburones que nadaban cerca del navío. El condenado sobre el tablón estaba, como dice el proverbio ingles “entre el diablo y el profundo mar azul”.
Ahora yo, el infeliz en ese tablón. Que la vida se organice como una postal de piratas era lo que se llama una ironía. Ella se había encargado de contaminarlo todo. Era, de veras, como una infección. Ese verano ella lo había dominado todo, como domina una bacteria la vida. Pero había sido, en un momento de nuestro encuentro una querida bacteria que produjo una infección amable. Larvado viví y estuve enfermo por un tiempo.
Pero no había realidad fuera de mi, de nuestra realidad. Como en las películas, el tiempo en la pantalla suspendía el tiempo afuera. Pero – eso lo veo ahora- la vida no es una película, por muy real que sea la vida. ¿Que decir de los efectos especiales? La naracion intenta llenar ese vació, pero ese vació es el centro de la narración porque era, ¿quien lo diría?, la propia Estelita. Una vez mas, solo la estela dejada por la fuga.

Contar (es decir, contando) implica correr riesgos. Uno de ellos es el riego que se corre en la vida, donde uno no cuenta. La vida esta siempre en primera persona, aunque uno sabe como va a ser, “en un final”, el final. La tercera persona, que duda cabe, es mas segura. Pero es también la transmisión a distancia que resulta siempre falsa. La falsa distancia es de la novela. La proximidad de la primera persona viene de la vida. La tercera persona no va a ninguna parte. Todo es ficción, pero la primera persona, tan singular, no lo parece.
La vida es un pret a porter si pret es una abreviatura de pretérito. El lector puede, si quiere, creer que nada ocrriò o que esta historia del periodista pobre y su hallazgo nunca tuvo lugar- excepto, claro, en mi memoria.

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